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SOPHIA ha nacido con la intención de trascender las experiencias y riquezas que, desde el año 2000, el Instituto IRMA ha madurado; la sistematización y la difusión de todo el conocimiento y la sabiduría acumulados, desembocaron en una nueva entidad académica con una vocación a la formación y la investigación. 

SOPHIA busca educar y preparar a una nueva generación de personas conscientes de que toda pérdida y todo dolor merecen ser reconocidos, validados y atendidos desde el conocimiento científico, la empatía y las mejores prácticas de acompañamiento psico-terapéutico. Por nuestro origen, nuestra naturaleza y nuestra estrecha y orgánica relación con el Instituto IRMA, SOPHIA vive teniendo en cuenta y afirmando los siguientes cinco principios identitarios:  

1º. SOPHIA es una institución independiente y autónoma de naturaleza eminentemente académica, cuya vida se nutre profunda y esencialmente de la experiencia y la sabiduría acumulada de IRMA, formando ambas un vínculo permanente de mutuo aprendizaje y crecimiento. 

2º. Por su naturaleza académica, SOPHIA debe tener siempre un punto de encuentro y referencia a la realidad, que la ponga en relación con personas concretas en situación de pérdida gestacional, pues todo conocimiento y todo proyecto de investigación debe nacer de una experiencia efectivamente vivida. En ese sentido el Instituto IRMA constituye de manera natural y privilegiada, aunque no exclusiva, ese punto de contacto con la realidad para SOPHIA. 

3º. SOPHIA está llamada a generar conocimiento nuevo a partir de investigación original y propia. Nuestros programas de formación deberán estar alimentados de las referencias teóricas más actualizadas y de un constante contacto con las situaciones de las personas que han vivido cualquier tipo de pérdida gestacional. 

4º. Como un colibrí, SOPHIA genera conocimiento y programas educativos desde lo que denominamos estabilidad activa. La dimensión teórica del conocimiento dota a SOPHIA de una cierta vida perenne y estable, de una serie de referencias sólidas con las que pueda contar y de las que nacen una serie de programas docentes y de investigación. Sin embargo, esa investigación no puede realizarse sin un movimiento permanente de actualización y de orientación hacia la vida concreta de las personas que viven y experimentan a diario las fluctuaciones, gozos y dolores de la existencia humana. 

5º. La vida y la vocación de SOPHIA adquieren su sentido a la luz de la esperanza en la salud mental: toda pérdida y todo dolor pueden ser superados, integrados y ser considerados eventualmente como una oportunidad de crecimiento. No hay ninguna persona que deba estar desamparada o cuyo dolor sea un sufrimiento irredimible. 

Esperamos que el nacimiento de SOPHIA de muchos frutos en personas que saben de la necesidad de atender a la mujer, el hombre y a la familia en situación de pérdida gestacionales inducidas o involuntarias para así procurar una salud mental que repercuta en personas y familias sanas que aporten a una vida más integra en el respeto a la dignidad de cualquier persona desde su concepción hasta su muerte.