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18 septiembre, 2025

La formación en tanatología como herramienta de vida.

Hablar del duelo no es sencillo. En nuestra cultura solemos asociarlo directamente con la muerte, y en un país como México, donde celebramos con tanta fuerza tradiciones como el “Día de Muertos” podría parecer que tenemos una relación más ligera con la partida. Sin embargo, más que una celebración de muerte, me atrevería a decir, que esta tradición es un homenaje al vínculo indestructible, lleno de amor y gratitud, hacia quienes han trascendido. Este nivel de integración y de homenaje no surge de inmediato: es el resultados de un proceso que implica atravesar el duelo y todo lo que este conlleva, desde el dolor hasta la resignificación.

Aunque comúnmente entendemos el duelo como una respuesta a la muerte, en realidad lo vivimos cada vez que enfrentamos una pérdida: la de un ser querido, una relación, un cambio de trabajo, una etapa de vida; incluso la pérdida de la salud frente a una enfermedad. En todos estos casos, el duelo nos confronta con la fragilidad, con la ausencia y, al mismo tiempo, nos ofrece la oportunidad de transformarnos y reinventarnos.

La tanatología no sólo brinda herramientas para acompañar a otros en sus duelos, sino también a reconocer los propios. Quien se forma en esta área aprender a mirar la vida desde una perspectiva más compasiva y profunda, encontrando sentido incluso en la despedida.

En SOPHIA sabemos que cada proceso de duelo es único, y que acompañarlo requiere de sensibilidad, profesionalismo, empatía y compasión. Por ello el próximo mes de octubre iniciaremos nuestro Diplomado de Tanatología con énfasis en logoterapia, diseñado para quienes deseen formarse en esta disciplina desde un enfoque integral y humano.

Entonces hay que entender al duelo como un proceso natural y profundamente humano, aunque no siempre contamos con los recursos emocionales para transitarlo de manera sana. Muchas personas quedan atrapadas en el dolor, en el silencio o en la incomprensión del entorno. Ahí es donde la tanatología se convierte en un puente: una disciplina que nos ayuda a comprender, acompañar y encontrar un significado a la experiencia de la pérdida.

Dirigido tanto a profesionales de la salud y el ámbito social, como a cualquier persona interesada en comprender mejor la experiencia del duelo y convertirse en un apoyo real para quienes lo atraviesan. Porque formarse en tanatología no significa sólo adquirir conocimientos, sino prepararse para ofrecer presencia, escucha y acompañamiento auténtico.

El duelo, aunque inevitable, puede ser un camino de transformación. Y tener la formación adecuada para acompañarlo es un regalo, no solo para los demás, sino para uno mismo.

Tania Aguirre.

Comunidad SOPHIA

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